Guía de tallas y ajuste corporativo: Por qué la ergonomía también es seguridad.

Guía de tallas y ajuste corporativo: Por qué la ergonomía también es seguridad.

Un modelo de calzado puede contar con todas las certificaciones del mercado, pero si el ajuste no es el adecuado, se convierte en un riesgo operativo. Un mal calce genera ampollas, dolor lumbar y fatiga prematura. A nivel industrial, esto se traduce en una caída de la productividad y un aumento en la probabilidad de accidentes por distracciones biomecánicas.

Reglas de oro para un ajuste industrial perfecto:

  1. Las pruebas deben hacerse al final del turno: El pie humano tiende a expandirse y acumular líquidos tras horas de actividad. Probar el calzado en este estado garantiza que será cómodo durante toda la jornada.

  2. Considerar el ancho (la horma), no solo el largo: La fricción lateral es la principal causa de abandono del EPP. Un calzado industrial de calidad debe ofrecer una horma diseñada para las características anatómicas del trabajador promedio.

  3. Utilizar el calcetín operativo: El calce cambia drásticamente si se prueba con calcetines delgados de uso civil frente a calcetines técnicos de trabajo.

  4. El test de los tres puntos:

  • Los dedos no deben rozar la puntera de seguridad (debe haber un ligero espacio).

  • El talón no debe deslizarse al caminar ("bailar").

  • El empeine debe sentirse firme, pero sin puntos de presión que corten la circulación.

El impacto del soporte en la rentabilidad Estudios ergonómicos demuestran que el uso de plantillas estructuradas y un soporte de arco adecuado reducen los reportes de trastornos musculoesqueléticos en la industria manufacturera.

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